Acecho en el trabajo: ¿cuándo?

Acecho en el trabajo: ¿cuándo?

Los actos de persecución también pueden ser cometidos por el empleador o por los compañeros; se configura un delito distinto al mobbing. La víctima puede obtener protección.

Tu patrón te ha estado estresando y exasperando: desde hace algún tiempo, ha ido adoptando comportamientos extraños e inexplicables hacia ti que te provocan ansiedad y miedo. Ir a la oficina o la empresa se ha convertido en un fastidio. Vives aterrorizado también porque eres blanco de constantes llamadas telefónicas y mensajes amenazantes durante tus horas libres. Eres víctima de acoso reiterado y amenazas reales. Sientes una abierta hostilidad hacia ti.

No son simples molestias, sino acoso repetido y continuo, rayano en la persecución. Con razón cree que todo esto es un crimen. ¿Crees que puede ser acecho en el trabajo pero tu no sabes cuando puede configurarse y si esta ley puede aplicarse a relaciones distintas de la de pareja.

La Corte Suprema ha llegado para ayudarlo, resolviendo un caso particular de mobbing empresarial, que culminó con un despido espurio, estableció que el acoso realizado a un trabajador puede ser sancionado con acecho, si ocurren hechos particulares en perjuicio de la víctima.

Acecho

los delito de actos persecutorios, comúnmente dicho acecho, está previsto por el Código Penal [1] y ocurre cuando una persona (el acosador) hace repetidas amenazas o acoso, que engendra en la víctima un estado de ansiedad o miedo persistente y grave, o causa un temor fundado por su seguridad (o la de un familiar cercano o de una persona vinculada por una relación afectiva) o obligarlo a cambiar sus hábitos de vida. los actos persecutoriospor tanto, para integrar el acecho deben provocar a la víctima al menos una de estas tres consecuencias.

Ahí multa Se prevé para el acecho la pena privativa de libertad de un año a seis años y seis meses, pero se incrementa si el delito lo comete el cónyuge (incluso separado o divorciado), o una persona que tiene o ha tenido una relación afectiva con la víctima, o si el delito se comete con herramientas informáticas o telemáticas (por lo tanto también Whatsapp o Facebook). Además, la pena se incrementa hasta la mitad si el delito se comete en perjuicio de un menor, una mujer embarazada, una persona discapacitada, con armas o una persona tergiversada. Lea también «¿Cuánto corre el riesgo de acechar».

El delito se castiga con demanda judicial, la cual debe ser radicada dentro de los 6 meses desde que ocurrieron los hechos, pero se vuelve procesable de oficio cuando se relaciona con otro delito, como maltrato familiar o lesiones graves, o cuando se comete en perjuicio de un menor o una persona con discapacidad. Las quejas o denuncias por acecho se atienden con urgencia si se encuadran dentro de los supuestos previstos por el Código Rojo para la protección de víctimas de violencia.

Acecho en el trabajo (o acecho ocupacional)

El alcance del acecho no solo concierne a las relaciones familiares o afectivas (aunque son los casos más comunes) sino también a cualquier otro entorno en el que se pueda establecer cualquier tipo de relación entre el agente y la víctima; es posible, por ejemplo, tener casos de acoso en un condominio, entre vecinos o entre propietarios e inquilinos.

Así que, sin duda, es posible que también sul lugar de trabajo episodios de acecho: el delito puede cometerse en una empresa o fábrica, en una tienda, en una oficina o en un estudio profesional. Se trata del llamado «acecho laboral», en el que se realizan actos persecutorios por razón de la relación laboral, aunque obviamente provoquen fuertes repercusiones en la vida privada de la víctima.

El autor de la amenazas repetidas o acoso podría ser el empleador pero a veces también algún colega, movido por los más variados motivos (rivalidad, envidia, amargura, odio, etc.) a exasperar a la víctima. La conducta puede ser variada, como mensajes continuos o llamadas telefónicas repetidas sin un motivo real, presencia molesta y obsesiva, avances repetidos e insistentes o acoso sexual real, despecho, disputas espurias e infundadas, difusión de rumores difamatorios o despectivos.

Todo esto puede suceder tanto en el lugar de trabajo como en el exterior; lo esencial es que estos comportamientos del acosador provocar en la víctima uno de los tres hechos que hemos descrito, que es un estado grave de ansiedad o miedo, temor por su propia seguridad o la de sus seres queridos o la compulsión a alterar los hábitos de vida.

Cuando el mobbing se convierte en acecho

El acecho en el trabajo se origina en la relación de dependencia o colaboración y se distingue de mobbing porque no acaba en el ámbito laboral sino que produce efectos y repercusiones también y sobre todo en la vida privada de la víctima. En el acecho, la conducta delictiva se refiere precisamente a estas graves consecuencias.

El mobbing es, por tanto, una cifra mayor, que implica un amplio abanico de conductas hostiles y persecutorias, que no siempre dan lugar a un delito autónomo (léase mobbing: cuando no es delito) pero en los casos más graves puede conducir al acecho. En tales casos las conductas son sancionadas penalmente.

En un caso muy reciente, el Tribunal de Casación [2] confirmó el condena por acecho a expensas del director de una empresa que se había enfurecido contra una empleada, acosándola constantemente y llegando finalmente a despedirla.

Esta sentencia ayuda a comprender la distinción entre acoso y acoso, porque explica que las conductas de bullying pueden integrar el delito de actos persecutorios cuando existe una «reiteración focalizada de pluralidad de actitudes, que convergen en expresar hostilidad hacia la víctima y preordenados para mortificar y aislar al trabajador en el lugar de trabajo». , con el fin de provocar un estado grave de ansiedad o miedo o la compulsión a cambiar los hábitos de vida, dañando así la libertad de autodeterminación del lesionado.

La Corte Suprema destaca que el delito de acecho es una conducta habitual (es necesario repetir la conducta de amenaza o violencia, no basta un episodio aislado) y laevento de daño – consistente en uno de los tres fenómenos alternativos que hemos descrito – provocado por la conducta ilícita llevada a cabo por el acosador. El «núcleo esencial» del delito, según la Corte Suprema, lo constituye el «estado de postración psicológicaDe la víctima de estos reiterados actos persecutorios.

Nota

[1] Art. 612 BIS Código Penal

[2] Cass. expedido. norte. 31273/20 de 9 de noviembre de 2020.

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