Afrontar las emociones: las mejores estrategias para ayudar al niño

Lidiando con las emociones: mejores estrategias para ayudar a su hijo

Los niños son significativamente más genuinos que los adultos y también manejan las emociones.

A menudo, esta autenticidad, a pesar de ser una gran cualidad, se convierte en un desafío, en gran parte porque puede evitar que puedan comunicarse de manera notable con los adultos.

Los niños expresan sus emociones de diferentes maneras, y muchas de ellas se «traducen» más por las acciones que realizan que por lo que verbalizan.

Por este motivo, lidiar con las emociones es una de las operaciones más importantes que debe realizar un niño.

A menudo, una habitación desordenada puede ocultar mucho más que una habitación desordenada, ya que muchas veces lo que influye directamente en nuestro comportamiento es definitivamente lo que estamos sintiendo.

Muchos padres, haciendo lo que pueden, se centran sobre todo en la educación, el bienestar personal y la comodidad del niño.

Este aspecto, a pesar de ser correcto, muchas veces descuida el trabajo emocional que también necesitan los niños.

Los problemas de autoestima, la falta de confianza o el conocimiento de deberes y límites son muy importantes para que de adulto estos déficits no se manifiesten en situaciones menos buenas que el individuo no pueda manejar adecuadamente.

Aunque todos los niños tienen necesidades diferentes y, por lo tanto, la intervención debe ser lo más individualizada posible, existen algunas estrategias que pueden ayudarlo a manejar (y también a desarrollar) la inteligencia emocional de su hijo.

Enfrentando las emociones: el hijo pez sabe nadar

A menudo debemos educar con el ejemplo. Y como todos sufrimos fluctuaciones durante los días / meses / años de nuestra vida, nada mejor que educar a nuestros hijos para las emociones… estar atentos a las nuestras…

Si el niño entiende que el padre o la madre están «en un mal día», pero que lograron manejar este malestar controlándose a sí mismos, el niño percibe y aprende de un ejemplo práctico que viene de las figuras más importantes que lo rodean. .

En este sentido, es muy importante que los padres no tengan miedo de ocultar sus emociones frente a sus hijos. Esto no quiere decir que se haga una “telenovela venezolana” frente al niño y mucho menos que la familia se pase los días discutiendo. Se trata de explicarle al niño sus emociones adultas para que él también se dé cuenta de que lo que sienten las personas mayores es idéntico a lo que él puede estar viviendo, identificándose.

Lidiar con las emociones: dar espacio

No hay lugar para desarrollar emociones donde no haya apertura para la expresión. Para el niño, hablar de un sentimiento o de algo íntimo, solo ya es difícil, y mucho menos sentir que los familiares no le dan la oportunidad de hacerlo sin temor a ser juzgado o disfrutado con la situación.

Es muy importante que el niño sienta que puede hablar sin miedo y que siempre que lo necesite, la familia estará ahí para escucharlo. Además, las emociones y su expresión también son una oportunidad para crear lazos de intimidad entre la familia y el niño. Aprovecha estos momentos para incrementar el vínculo entre todos.

Lidiar con las emociones: dos oídos, una boca

Desarrollar emociones, ya sea con el niño o con cualquier otro ser humano (de cualquier edad), está más relacionado con escuchar que con opinar. Escuchar permite que el otro se exprese con claridad y el tiempo que necesita para hacerlo. Esto además de ayudarte a sistematizar tus propias emociones, el simple acto de verbalizar también te ayuda a sacar tus propias conclusiones.

Nunca permita que su experiencia adulta interfiera con el manejo emocional de su hijo. Si te pide un consejo, dalo de la manera más asertiva posible, de lo contrario, sé un timón y solo sirve como guía.

Lidiar con las emociones es un camino difícil pero esencial para cualquiera de nosotros. Las emociones tienen una capacidad única: son nuestras y se manifiestan de manera diferente en cada uno de nosotros. Tratar con ellos sigue siendo un camino solitario. Pero como cualquier viaje, necesita un mapa que lo guíe a su destino.

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