Baby Blues – Embarazo – Bambinopoli

El embarazo en sí mismo es una fuente de estrés, que los psicólogos califican con una puntuación de 40 en Escala de Holms y Rahe, diseñado para evaluar los eventos estresantes de los últimos 12 meses, en un rango de 11 a 100. Con Baby Blues se llaman a sí mismos uno una serie de trastornos del estado de ánimo, temporales y transitorios, que a veces afectan a las nuevas madres incluso cuando el niño ha sido muy deseado y el embarazo tuvo un curso completamente normal. Es un estado depresivo repentino que, en la mayoría de los casos, desaparece con la misma rapidez en unos pocos días o semanas.

Sentido de insuficiencia, angustia, tristeza latente a menudo acompañada de crisis. de llanto y frecuentes cambios de humor, falta de interés por el niño recién nacido, falta de apetito…. hay posibles signos de este estado depresivo no patológico que afecta, en su forma más leve, alrededor del 70% de las nuevas madres. Hay múltiples causas. Fisiológicamente en la puerpera ocurre después del parto un profunda alteración hormonal, que toma el nombre de ‘tormenta hormonal’. Psicológicamente, sin embargo, las dinámicas existentes son, por un lado, las relativas a proceso de internalización de la propia muerte simbólica como hija (y, por tanto, del desprendimiento definitivo de la propia madre y de la infancia) y la consiguiente identificación en una figura materna; por otro lado, lo que los psicólogos llaman ‘nacimiento simbólico del niño‘quien, a través del llanto y la expresión de sus necesidades, comienza a afirmar su presencia y existencia independientemente de su madre con el mundo exterior. Sumado a esto, el miedo normal al cambio que ha provocado este evento, conlleva y conllevará, incluso físicamente.

A todo esto, entonces, debemos sumar el dificultades objetivas inherentes al cuidado de un recién nacido, la fatiga acumulada durante el trabajo de parto antes y después del parto, el miedo a equivocarse o no poder responder adecuadamente a las continuas solicitudes de cuidado y atención del niño.

En general, estas alteraciones del estado de ánimo y el estado de tristeza resultante tienden a desaparecer sin consecuencias a los pocos días, especialmente si la nueva madre es ayudada y animada por quienes la rodean (su pareja / esposo, familiares más cercanos, personal médico en las primeras horas en el hospital…). Es sobre todo el padre del niño quien juega un papel delicado y fundamental en esta fase: de hecho, dar su apoyo y su amor incondicional a la mujer la hace volver a sentirse amada y deseada, infundiéndole la tranquilidad y serenidad necesaria para afrontarlo con determinación. que le pertenece. Por tanto, es importante que la nueva madre no se encierre en sí misma buscando apoyo y consuelo en quienes la rodean, consejos y, posiblemente, ayuda práctica que en los primeros días puede ser útil para recuperar fuerzas y energías.

LOS CASOS MAS SERIOS
Junto a la forma más leve (y más común) de depresión posparto (tristeza posparto), existe otra más grave que Afecta aproximadamente al 10% de las nuevas madres diagnosticadas con un estado depresivo patológico. que puede durar varios meses después del nacimiento del bebé. Los síntomas son similares a los de la depresión común con pérdida de apetito, dificultad para conciliar el sueño o, por el contrario, mantenerse despierto, total desinterés por el bebé y apatía hacia todo lo que le rodea. En comparación con la forma leve, por lo tanto, la duración es más larga y las consecuencias son diferentes tanto para el bienestar del niño como para la salud y el equilibrio de la madre que lucha por encontrar la serenidad. También hay, en casos muy raros, psicosis posparto (que afectan a dos madres de cada mil) caracterizadas por trastornos del pensamiento, vivencias persecutorias y, en ocasiones, por actos autoagresivos o hetero agresivos. En casos de depresión puede ser útil ponerse en contacto con personal experto y asociaciones especializadas (tanto dentro del hospital como de forma privada) que pueda ayudar a la mujer con apoyo psicológico y / o también administrar, si es necesario, fármacos antidepresivos y medicinas para mejorar las condiciones psicofísicas de la nueva madre.

A QUIÉN SOLICITAR AYUDA

El primer punto de referencia para las madres en dificultad deben ser los familiares que, por un lado, puedan ayudar a la mujer a recuperar la serenidad, posiblemente también brindando ayuda práctica en el cuidado del niño, especialmente en los primeros días; por otro lado, pueden hacer comprender a la nueva madre que nadie nace experto y que ella también, poco a poco, aprenderá a ser madres «suficientemente buenas» (Winnicot). Existen, entonces, los consultores a los que acudir en los casos más graves no solo para recibir consejos y sugerencias sobre el mejor comportamiento a seguir, sino también como puntos de partida para saber a quién contactar en caso de necesitar más apoyo (asociaciones, servicios de psicología, médicos especialistas, centros asistenciales, instituciones …). También existen diversas asociaciones (en algunos casos ya presentes dentro de los hospitales) que nacen con el objetivo de satisfacer las necesidades de las mujeres que acaban de dar a luz guiándolas y apoyándolas en caso de necesidad.

BABY BLUES: CAUSAS, SÍNTOMAS, REMEDIOS Causas
Existen diversas teorías sobre las causas de la depresión posparto: van desde la hipótesis de que existe un mecanismo interno (químico / hormonal o intrapsíquico) que no funciona, hasta la incapacidad o negativa de la mujer para adaptarse a la institución social de la maternidad. Esto significa que el apoyo que la familia le brinda a la madre se vuelve fundamental. No deben subestimarse, entonces, los cambios en el cuerpo y en la imagen de sí mismo que inevitablemente siguen al embarazo y al parto y que contribuyen en gran medida a la causa de la depresión posparto en todos sus matices.
Síntomas

  • Indiferencia y molestia hacia el niño
  • Cambios de humor
  • Incomodidad ante el interés que despierta el niño en familiares y amigos
  • La falta de sueño
  • Deseo de aislarse y permanecer solos consigo mismos.
  • Poco apetito
  • Dolor de cabeza musculotensivo
  • Remedios
  • Hable con su pareja, parientes cercanos, un amigo, personal del hospital
  • Obtenga ayuda para cuidar al bebé
  • No tenga miedo de hablar sobre su estado de ánimo
  • Confrontar a otras madres que han experimentado las mismas sensaciones
  • Póngase en contacto con un experto cuando la situación no tiende a mejorar.

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