El sueño y los niños después del parto.

El sueño y los niños después del parto.

No sería nada nuevo decir que el sueño es una cuestión fundamental en lo que respecta a la salud psicológica.

Dormir bien es una actividad imprescindible para nuestro bienestar mental, pero también físico.

Es cuando dormimos cuando se le hace una especie de reciclaje a nuestro organismo, regulando el equilibrio homeostático de nuestro cuerpo y contribuyendo a un estilo de vida más saludable.

En los niños, este factor también es esencial, ya que este proceso estimula en gran medida la hormona del crecimiento.

Es un censo común que los niños tienen más necesidad de dormir que los adultos. En cualquier caso, esta necesidad de sueño no es constante en todas las edades.

Si un bebé de 6 meses puede necesitar dormir más horas y tomar varias siestas durante el día, compensando las horas de sueño más cortas que suele hacer por la noche, un niño de 6 años obviamente tendrá diferentes necesidades, ya abdicando en la mayoría de las siestas durante el día, pero compensando un sueño más regular y más horas continuas durante la noche.

Durante el confinamiento, se espera que los patrones de sueño hayan cambiado no solo en los adultos sino también en los niños.

Al fin y al cabo, un cambio de rutinas y actividades era una realidad y nos guste o no, independientemente de los horarios que se hayan mantenido, los ritmos biológicos pueden haberse alterado.

Si nota algún cambio en su hijo en esta área, puede ser relevante promover conductas que favorezcan un sueño más saludable.

Lo primero que hay que mirar son los estímulos.

¿A qué hora se acuesta el niño? ¿Qué haces antes de acostarte?

La promoción de actividades más relajantes, promoviendo momentos de calma y tranquilidad puede ser importante para la preparación para la hora de dormir.

Por lo tanto, evite los estímulos contraproducentes, que requieren, por ejemplo, un juego físicamente intenso antes de acostarse. Leer una historia o hacer un dibujo pueden ser actividades interesantes a considerar.

La hora de acostarse y despertarse es para mantener

Intente, en la medida de lo posible, mantener estables sus horas de despertar y de dormir.

Por supuesto, una u otra excepción no es motivo de preocupación. Pero si su hijo no ha estipulado una hora regular para acostarse y despertarse, esto puede afectar su calidad de sueño.

De día, ruido de fondo y luz, de noche, silencio y oscuridad.

Si notas que tu hijo duerme bien durante el día, pero durante la noche el descanso es precario, intenta valorar la ergonomía de los lugares donde descansa. Obviamente, trate de hacer que tome sus siestas durante el día en un lugar tranquilo, pero evite el bloqueo total de la luz y el ruido.

El niño necesita asociar la noche como el momento más tranquilo del día. Y en este, el silencio y la oscuridad existen para este mismo propósito, a diferencia de la tarde o la mañana.

El sueño es algo que debemos considerar como algo absolutamente natural, biológico y como parte de nuestra génesis.

Un niño, como los adultos, si no tiene una buena higiene del sueño, manifestará esta falta a través de sus comportamientos y actitudes, como rabietas o falta de atención en la escuela.

Luego de un período agotador como el encierro, es muy importante normalizar los posibles cambios que puedan haber ocurrido, con los padres y otros cuidadores a la vanguardia con el fin de identificar señales y pistas que puedan ser motivo de preocupación.

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