Historia de la cigarra y la hormiga

História da Cigarra e a Formiga

La cigarra y la hormiga, fábula atribuida a Esopo y narrada por Jean de La Fontaine

Cicada y Formiga es una fábula muy, muy antigua. Esta historia se atribuye a Esopo, quien fue un escritor que vivió en la Antigua Grecia hace más de 2500 años. Se considera que Esopo es el creador de fábulas.

En la fábula Cigarra y Formiga, el esfuerzo, personalizado por Formiga, se enfrenta a la pereza o al éxito fácil, representado por Cigarra.

Una lección importante surge de esta historia: anticipar las dificultades, ser responsable y trabajar duro son esenciales para asegurar un futuro pacífico y feliz.

Por otro lado, posponer lo inevitable y ser vago no es una buena forma de construir la vida que queremos.

Ant trabaja todo el otoño

Érase una vez una hormiga y una cigarra que eran muy amigables y vivían en un bosque. Ha llegado el verano. Los días fueron muy agradables ya los dos amigos no les faltó la comida. La cigarra cantó sin parar.

Después del verano llegó el otoño y los días empezaron a ser más cortos y fríos. Durante todo el otoño, la hormiga trabajó sin parar. Pasaba sus días recolectando comida y almacenándola para los largos y duros días de invierno. Como resultado, no aprovechó el cálido sol, la suave brisa del atardecer, los maravillosos y coloridos cielos del atardecer otoñal. Asimismo, no puedes aprovechar la conversación con tus amigos. ¡Solo vivía para trabajar!

Mientras tanto, la cigarra no perdió ni un minuto de la hermosa temporada otoñal. Cantó y cantó todo el otoño. Aprovechó las hermosas puestas de sol. De hecho, no le importaba mucho el invierno que se acercaba. La hormiga le advirtió que pronto no habría comida. La cigarra siguió cantando.

Llega el invierno y la cigarra tiene hambre

Luego, después de unos días, comenzó a enfriarse. Era invierno el que llamaba a la puerta. La hormiga, exhausta, entró en su humilde madriguera, pero sin embargo estaba acogedora y llena de comida.

A su vez, con la llegada del invierno, la cigarra se encontró sin comida y tiritando de frío. Hambrienta, decidió ir a llamar a la puerta de la madriguera de su amiga hormiga para pedir ayuda. Entonces la hormiga le preguntó:

– ¿Por qué no almacenaste comida durante el verano y el otoño como te aconsejé?

La cigarra respondió:

– Estuve cantando alegremente todo el verano y el otoño. ¡Si supiera lo duro que sería el invierno …!

Entonces la hormiga dijo:

– Amigo cigarra, te dije que guardaras comida. Mientras trabajaba duro durante el verano y el otoño para tener provisiones y poder pasar el invierno en paz, no me escuchaste y solo cantabas. Entonces, ahora … ¡sigue cantando y bailando!

Pero la hormiga que tenía buen corazón sintió lástima por la cigarra. Al ver que había aprendido la lección, se hizo amiga de la cigarra y le ofreció su comida.

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