Implantación de embriones después de la separación o el divorcio

Implantación de embriones después de la separación o el divorcio

El destino de los niños congelados: fertilización in vitro con transferencia de embriones, decide la esposa.

El nacimiento o la muerte del embrión depende únicamente de la voluntad de la mujer. Es este último el que puede decidir por sí mismo si procede con el aborto o con el desarrollo del feto. Y también puede hacerlo en desacuerdo con las posibles elecciones de la pareja. Así dispone nuestra ley y tal es también la interpretación de los jueces.

El Tribunal Supremo ha expresado recientemente su opinión sobre laimplantación de un embrión después de la separación o el divorcio. ¿Qué consecuencias puede tener una elección de este tipo sobre el donante de esperma que, entre tanto, ha concluido el trámite de disolución del matrimonio? Intentemos hacer un balance de la situación.

Depende de la mujer elegir si abortar o no

Antes de hablar deimplantación del embrión después de la separación o divorcio, hagamos una encuesta rápida sobre cuáles son los derechos de las mujeres con respecto al nacimiento de un hijo.

La mujer puede decidir si abortar o no. Y puede hacerlo incluso a pesar de la voluntad de su padre. Entonces, si ella quiere abortar y él no, la voluntad de la mujer prevalece. Y viceversa: no le corresponde al hombre decidir el aborto si la mujer quiere llevar el embarazo a término. Y, en este último caso, el padre estaría obligado a reconocer al hijo como propio y mantenerlo hasta la independencia económica. Esto se aplica tanto a parejas casadas como a parejas en convivencia u ocasionales.

La mujer puede decidir no reconocer a su hijo, abandonándolo en el hospital.. El padre, en cambio, siempre está obligado a reconocer a su hijo y a apoyarlo.

La mujer puede decidir sobre el implante incluso después del divorcio.

Si bien el matrimonio ya se disolvió con el divorcio, la mujer que, previamente con su esposo, había iniciado un procedimiento de fecundación asistida, puede decidir completar el proceso, solicitando laimplantación del embrión, una vez que se completa la fertilización. La elección, también en este caso, es solo de la mujer.

Así lo dijo el Tribunal Supremo en la sentencia en cuestión. [1]. Según el Tribunal: la mujer puede implantar los embriones creados y criopreservados aunque el marido, ahora ex, se oponga. La voluntad de la pareja de intentar quedar embarazada hace imposible que el hombre revoque un consentimiento otorgado válidamente.

Los jueces recuerdan que la posibilidad de revocar el consentimiento termina con el momento de la fecundación: desde entonces prevalece el derecho a la vida del embrión. Conclusión considerada en línea con la ley 40 que identifica lo concebido con el embrión.

¿Cuáles son las consecuencias para el padre si la mujer implanta el embrión después del divorcio?

La elección de la mujer, exmujer, de implantar un embrión tras la separación o el divorcio también afecta al padre. De hecho, además de no poder o continuar el proceso de fecundación asistida, mantendrá todos los derechos y deberes morales y económicos vinculados a la asunción de la paternidad. Básicamente, el hombre estará obligado a reconocer al niño como propio y tendrá que quédatelo hasta la independencia económica, como si el feto naciera durante el matrimonio.

El padre entonces no puedo arrepentirme después de que haya tenido lugar la fertilización. El principio de responsabilidad propia prevalece sobre el derecho a la libre determinación. Una vez que se ha otorgado el consentimiento para la inseminación, ya no se puede revocar. El hombre, por tanto, no podrá oponerse al hecho de que la exmujer pueda completar el camino FIV, debiendo entonces asumir todas las responsabilidades y cargas – morales y económicas – derivadas de la paternidad, aunque ya no se desee. No detecta la posible protección de terceros, como la nueva pareja del hombre.

¿Cuándo puede el padre retirar el consentimiento para la fertilización asistida?

El punto de equilibrio está garantizado por la posibilidad, reconocida por el padre, de cambiar de opinión sobre el consentimiento hasta el momento del fertilización. Antes de que se produzca el encuentro del semen con el huevo, el hombre siempre puede volver. Pero una vez pasado este momento, la mujer puede elegir unilateralmente la implantación del embrión congelado.

Nota

[1] Cass. ord. norte. 9240/2021.

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