La figura de la comadrona

La figura de la comadrona

Derechos y obligaciones del personal paramédico: la figura del obstetra (u obstetra) asiste y asesora a la mujer durante el período de embarazo, durante el parto y en el período posnatal.

El Decreto Ministerial 740/1994 estableció la figura de la partera (u obstetra), es decir, la trabajadora de salud que, en posesión del título universitario habilitante e inscripción en el registro profesional, asiste y asesora a la mujer durante el período de embarazo, durante parto y en el puerperio, realiza y realiza partos eutócicos (que se realizan, es decir, sin complicaciones: del griego eu, bueno) con su propia responsabilidad y asiste al recién nacido (art. 1).

Además, participa:

  • intervenciones en salud y educación sexual en la familia y en la comunidad social;
  • prepararse para el parto;
  • preparación y asistencia para intervenciones ginecológicas;
  • la prevención y detección de tumores de la esfera genital femenina;
  • programas de atención materna y neonatal.

Como miembro del equipo de salud, gestiona la intervención asistencial de su propia competencia, contribuye a la formación del personal de apoyo y contribuye directamente a la actualización de su perfil profesional e investigador.

La partera trabaja en estrecha coordinación con el personal médico. Por tanto, debe ser capaz de identificar situaciones potencialmente patológicas que requieran intervención médica y practicar, en caso necesario, las correspondientes medidas de emergencia. En particular, si tiene una mujer embarazada bajo su cuidado y supervisión, la matrona debe solicitar sin demora la intervención del médico tan pronto como surjan factores de riesgo para la madre y en cualquier caso de sufrimiento fetal. [1].

La actividad de partería se puede realizar en establecimientos sanitarios públicos o privados, como adicto o autónomo.

El título universitario de matrona habilita el ejercicio de la profesión, sujeto a la inscripción en el correspondiente registro profesional (art. 3 DM 740/1994).

La figura de la comadrona debe diferenciarse de la de la enfermera, por lo que debe excluirse que la actividad de enfermera profesional pueda ser realizada de forma normal y continua por las comadronas ajenas a las tareas a las que están llamadas profesionalmente.

Los estrictos límites impuestos a la actividad de las matronas

Los deberes de la matrona corren el riesgo de superponerse, en la práctica, con los del ginecólogo. En realidad, se trata de figuras radicalmente distintas, a las que se les asignan tareas autónomas, aunque coordinadas entre sí.

En particular, cabe señalar que la matrona:

  • No puede administrar un medicamento destinado a acelerar la frecuencia e intensidad de las contracciones uterinas a la parturienta, pero debe buscar atención médica. [2];
  • no puede realizar una cesárea y ocuparse de las etapas posteriores del parto (consulte el párrafo siguiente);
  • en presencia de una dilatación completa, no puede realizar maniobras dentro de la competencia del ginecólogo, a menos que exista una condición de urgencia que no pueda posponerse (por ejemplo, porque no pudo obtener la intervención del médico, solicitada innecesariamente) [3];
  • es responsable de la muerte del feto si el seguimiento cardiotocográfico de la paciente indica un sufrimiento fetal progresivo y la partera omite o retrasa notificar a los médicos [4].

La partera no puede realizar una cesárea

El médico que delega la ejecución de una cesárea en una partera puede ser despedido.

A la luz del principio de proporcionalidad necesaria entre el hecho alegado y el desistimiento, la jurisprudencia ha identificado el incumplimiento susceptible de justificar el despido en cualquier comportamiento que, por su gravedad, pueda debilitar la confianza del empleador y Cree que la continuación de la relación da lugar a un perjuicio para los fines corporativos. [5], de modo que lo que parece determinante, a efectos de valorar la proporcionalidad entre el cargo y la sanción, es la influencia que el comportamiento del trabajador es capaz de ejercer sobre la relación laboral que, por sus métodos concretos y el contexto de referencia, Es probable que se cuestione la veracidad futura del cumplimiento, teniendo en cuenta, entre otras cosas, el grado de confianza que requieren las tareas específicas realizadas por el mismo.

De ello se desprende que la proporcionalidad de la sanción no puede evaluarse únicamente de acuerdo con la función disuasoria que se pretenda ejercer sobre el comportamiento de los demás empleados, ya que el principio de proporcionalidad implica un juicio de adecuación eminentemente subjetivo, es decir, calibrado en función de la gravedad de la situación. La culpa y la intensidad del incumplimiento de la buena fe contractual que expresan los hechos controvertidos, a la luz de toda circunstancia útil (en términos subjetivos y objetivos) para apreciar la desvalorización efectiva para la continuación de la relación contractual.

En este contexto, y con referencia específica al daño al elemento fiduciario, la jurisprudencia ha reiterado que la existencia de una justa causa de despido implica la negación grave de los elementos esenciales de la relación laboral, deducible de la naturaleza de los hechos imputados. al trabajador, con referencia a cada componente, subjetivo y objetivo, del mismo, y el grado de confianza que requieren las tareas realizadas por el trabajador en relación con la consecución de los fines perseguidos por el empleador.

Con especial referencia a la actividad médica, si un médico permite que una matrona realice, con su asistencia, una operación de cesárea, esta conducta va más allá de los límites reglamentarios, ya que no está permitido por las disposiciones de la ley que regulan la materia, de manera efectiva. que conlleva la delegación de funciones del personal médico a auxiliares no autorizados por la ley.

De hecho, el Decreto Ministerial 740/1994, que regula la profesión de matrona, define estrictamente las competencias de estos operadores, disponiendo que «la matrona, en la medida de su competencia, participa: b) en la preparación psicoprofiláctica para el parto; c) la preparación y asistencia para intervenciones ginecológicas … «(art. 1, co. 2) y que la misma» sea capaz de identificar situaciones potencialmente patológicas que requieran intervención médica y practicar, en caso necesario, las medidas relativas de particular emergencia «(art. 1, párr. 5). De ello se desprende que la realización de intervenciones quirúrgicas no es competencia de la matrona y que, en cualquier caso, las intervenciones médicas sólo pueden llevarse a cabo dentro de los límites de las «medidas de emergencia particulares» exigidas por situaciones excepcionales.

Sobre la base de estos supuestos, en la conducta del médico que delega la tarea de realizar una cesárea a una matrona, existe una vulneración de elementos esenciales de la relación laboral, y en particular del elemento fiduciario, a la luz de la grado de confianza requerido Los deberes y rol del médico, que requieren el escrupuloso cumplimiento de reglas primarias, puestas para garantizar la calidad del servicio y proteger la salud de los pacientes.

El hecho de que la matrona se limitara a realizar la cesárea (con la incisión de piel y abdomen) y no a las etapas posteriores del parto no tiene importancia, sin embargo, incluso en este caso, se trata de una verdadera y propia cirugía por parte de un médico. operador sin las calificaciones requeridas.

Precisamente la posibilidad de que se produzca un daño debe disuadir al médico de permitir que la intervención sea realizada por una matrona, y la aceptación de un riesgo, aunque sea solo potencial, en este sentido constituye un síntoma especialmente grave de la infracción de deberes relacionados con el posición funcional del médico.

Tampoco se puede decir que el médico, de esta manera, ofrece a una joven matrona la oportunidad de «ejercer», desempeñando así un papel didáctico, ya que las funciones de formación profesional no pueden trastocar, a partir de iniciativas personales, las reglas de competencia que velar por el correcto desempeño de las intervenciones de salud, a fin de garantizar la salud de los usuarios y la confiabilidad de las estructuras que brindan los servicios relacionados.

Por tanto, se debe considerar la existencia de una justa causa de despido si un médico delega la ejecución de una cesárea en una matrona, violando así las disposiciones legales y reglamentarias que regulan la ejecución del servicio encaminadas a garantizar la calidad y la fiabilidad del servicio. servicio prestado por el empleador y para proteger el derecho a la salud de los usuarios del propio servicio [6].

Nota

[1] Cass. pen., IV, 16/07/2009, n. 35027.

[2] Cass. pluma., IV, 29/01-2008

[3] Cass. pen., IV, 31-1-2008.

[4] Cass. pluma., IV, 29/01/2004

[5] Cass. 25-2-2009, n. 4586

[6] Cass. 13-4-2011, n. 8458.

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