Las ventajas de jugar con plastilina

Las ventajas de jugar con plastilina

Jugar con plastilina es un juego muy divertido tanto para niños como para adultos. Crear diferentes figuras con diferentes colores estimula mucho tu creatividad; se necesita mucha imaginación para crear nuevas formas, pero seamos sinceros, la imaginación no falta. De esta forma, este juego estimula en gran medida el desarrollo del niño, aumenta la autoconfianza y la autoestima ya que será el tomador de decisiones cuando sea necesario actuar y decidir los próximos pasos.

Por tanto, es muy importante tener en cuenta que a la hora de jugar es tu hijo quien toma la iniciativa y da rienda suelta a la imaginación, sin presiones ni condicionamientos. De esta forma, también estará fomentando el interés de los pequeños por el arte y su proceso de creación.

Jugando con plastilina

Beneficios

Desde el punto de vista psicológico, jugar con plastilina permitirá al niño expresar sus emociones, además de ser una forma terapéutica de alivio del dolor. estrés o ansiedad infantil.

En general, las artesanías permiten al niño explorar nuevos conceptos y crear con total libertad, transformando estas actividades en juegos lúdicos, jugando y aprendiendo al mismo tiempo.

Jugar con plastilina trae consigo numerosas ventajas para su desarrollo, tales como:

  • Desarrollo de la motricidad fina, capacidad que consiste en ejecutar movimientos precisos con control y destreza y que es fundamental para el aprendizaje de la lectura y la escritura;
  • Mayor capacidad de concentración;
  • Estimulación de la creatividad y de imaginación;
  • Mejora la autoestima., algo que tiene un impacto muy positivo en el proceso de aprendizaje.

Juega con plastilina

La primera lección que se debe enseñar es que la plastilina no se come, solo finge que se la coma. Para que el niño lo entienda mejor ejemplifique.

Entonces tienes que ensuciarte las manos. Preséntale esta materia colocando tus dedos para que entienda cuál es su textura, para luego empezar a hacer las serpientes / rollos que todos hicimos en nuestra infancia y luego dejar volar nuestra imaginación.

Al principio, es fundamental que empieces con formas sencillas, como los moldes que normalmente vienen con los envases de plastilina.

Con la práctica surgirán ideas para construir animales u objetos, como un muñeco de nieve, un animal con manchas o rayas de otro color, ballenas, perros, geckos, caracoles, estrellas de mar, etc. En todos estos ejemplos, la construcción se realiza por etapas, realizando varias formas, utilizando utensilios para dar detalles a las piezas (en esta fase es normal que sea necesaria la intervención de los padres para enseñar y ganar confianza para hacer los pasos solos en el futuro – siempre con la supervisión de los padres ¡Por supuesto!) y uniendo todo para obtener el resultado deseado. De esta forma, jugar con plastilina estimulará no solo tu creatividad sino también tu destreza y capacidad de concentración.

Lo más importante es dejar que el niño maneje la plastilina a su antojo, permitiéndole tomar decisiones sin interferencias externas (es decir, “corazonadas”).

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