Los niños y la gratificación inmediata

Los niños y la gratificación inmediata

Todos sabemos que gran parte del desarrollo saludable de un niño depende de su felicidad. Me resulta muy difícil encontrar un padre o una madre que no quiera ver feliz a su hijo o que, hablando de forma más prolongada, no quiera que sea «feliz» la mayor parte del tiempo.

Podríamos hablar mucho de la felicidad, porque hoy sabemos que depende de muchas cosas y de muchos factores, internos y externos.

A menudo, los adultos también nos damos cuenta de que no estamos contentos con muchas de las cosas que llenan nuestra vida diaria y que las que recibimos instantáneamente bien pueden incluirse en esa canasta.

Aunque la felicidad de un niño (como la nuestra) depende de muchas cosas, la gratificación inmediata puede no ser la mejor manera, al menos a largo plazo.

Ahora, esto es lo que probaron en un famoso experimento en la Universidad de Stanford (1972) que se conoció mundialmente como la «experiencia del malvavisco».

Esta experiencia, aunque muy sencilla, sacó a la luz resultados muy interesantes.

Brevemente, observaron niños alrededor de los 4 años, donde colocaron un malvavisco frente a ellos con la siguiente premisa: «si no te comes el malvavisco y esperas 15 minutos, al final de ese tiempo obtendrás 2».

Se puede entender perfectamente que para un niño de 4 años, 15 minutos de espera suenan como una eternidad aún más por delante de un regalo.

Con una simple búsqueda en Internet, puede encontrar fácilmente videos de la misma experiencia o réplicas realizadas posteriormente por todos.

Vienen de las actitudes más divertidas, de niños que hacen todas las figuras posibles e imaginarias para resistir las ganas de comer el malvavisco.

Algunos se resisten, otros no.

El hecho es que después de unos años, se midió el grado de éxito de los niños involucrados en el experimento, ahora de 15/16 años.

Se encontró (entre otros) que quienes habían resistido la tentación y esperado 15 minutos tenían índices más altos, por ejemplo, en el rendimiento escolar.

Según las conclusiones, el impulso de resistir la gratificación inmediata puede ser una competencia importante a desarrollar, además de muchas otras obviamente.

Al fin y al cabo, si lo pensamos bien, es en la expectativa y en nuestra capacidad de autocontrol que buscaremos la fuerza y ​​motivación necesarias para llevar a cabo las tareas más difíciles, como el curso universitario o una relación a largo plazo con la media naranja.

Quizás sería más fácil darse por vencido, retirarse al primer obstáculo o tomar un camino diferente, pero la capacidad de ver más allá de la satisfacción presente nos ha ayudado a seguir adelante.

Este estudio, aunque muy vago, nos permite darnos cuenta de que la capacidad de posponer la gratificación inmediata puede ser una característica relevante para los niños y su felicidad futura.

Como muchas áreas del desarrollo, el niño también debe desarrollar la capacidad de resistir los impulsos y así desarrollar conceptos como el autocontrol.

Estas áreas pueden resultar muy importantes en los desafíos del mañana, para que el niño maneje sus motivaciones y expectativas a medida que avanza hacia una meta mayor.

Los niños y la gratificación inmediata: la experiencia del malvavisco

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