Mamá, quédate conmigo…

#183taglio

Mamá, quédate conmigo, no cuentes las horas.

Mamá, quédate conmigo, deja que el tiempo vuele.

Mamá, quédate conmigo, entretente mientras empiezo a andar.

Mamá, quédate conmigo, mira cómo empiezo a decir mis primeras palabras, cómo comienzo a hablar.

Mamá, quédate conmigo, siempre es buen momento para acurrucarnos, buen momento para abrazar.

Mamá, quédate conmigo, no quiero crecer tan rápido, quiero detenerme en jugar.

Mamá, quédate conmigo, y hagamos un postre juntos, enséñame a cocinar.

Mamá, quédate conmigo, ¿no ves como me divierto cuando me haces cosquillas? De reír no puedo parar…

Mamá, quédate conmigo, no dejes que nadie nos separe. Ni que nadie te haga mal.

Mamá, quédate conmigo, aun recuerdo el latido de tu corazón cuando solo éramos uno los dos.

Mamá, quédate conmigo, quiero que me cuentes un cuento, quiero dormir contigo y saber que mañana estarás ahí.

Mamá, quédate conmigo, me da miedo la oscuridad, tengo miedo a los monstruos de los demás.

Mamá, quédate conmigo, no escuches lo que dicen, tu lo haces genial.

Mamá, quédate conmigo, seguro que tienes mucho amor que dar, mucha diversión y mucha paz.

Mamá, quédate conmigo, quizás algún día no podamos estar…

Mamá, quédate conmigo. Aquí o allá…

No hay mejor mamá…

Mamá, quédate conmigo, tu eres la mejor mamá.

Mamá, quédate conmigo, ya no quiero llorar, quiero ser feliz contigo porque me enseñaste a volar.

Mamá, quédate conmigo y dame tu mano para caminar, cuando caiga aprenderé que el camino he de caminar.

Mamá, quédate a mi lado. Tu amor es incondicional.

Mamá, no te vayas nunca…

No te vayas jamás, porque yo te quiero mamá.

Este poema está dedicado especialmente a dos personas, a mi hijo que me enseñó a amar y valorar, que me enseñó el amor de verdad, que me hizo saber como es el mundo y la vida. Sin él no soy nada, ni nadie. Y también se lo dedico a mi mamá, sin la cual tampoco sería nada pues ella me dio la vida y me enseñó que el amor es incondicional.

Pero también se lo dedico a esas madres que se han sentido solas y que no tuvieron un apoyo emocional, que salieron adelante porque no había nada más. A ellas quiero decirles que miren los ojos de sus hijos, pues en ellos verán la única y más sincera verdad.

Por Victoria Cárdenas Serrato

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