Miedo de los adolescentes a volver a las clases presenciales

Miedo de los adolescentes a volver a las clases presenciales

El período de encierro que todos pasamos y que aún vivimos (aunque sin la intensidad de los primeros meses), ciertamente tuvo repercusiones a nivel mental.

El impacto de un cambio repentino en nuestro estilo de vida puede, en algunos casos, ser bastante traumático, junto con sentimientos de impotencia, miedo e incertidumbre.

En los adolescentes también puede haber ocurrido un proceso similar, y para algunos, la falta de confianza con el regreso a clases presenciales es un verdadero dolor de cabeza.

Aunque no en absoluto, algunos adolescentes pueden experimentar esta dificultad, que puede verse influida por varios factores.

A continuación se muestran algunas causas posibles y algunas pautas que pueden ser beneficiosas en un enfoque en esta área:

El miedo a contagiarse y contagiarse: una cantidad sustancial de variables surgen desde el momento en que el adolescente sale de casa, muchas de ellas imprevisibles.

Aunque es consciente de que el virus probablemente no le resultará problemático, el miedo a contagiar a la familia, especialmente a personajes destacados como padres o abuelos, puede ser precursor de una angustia importante que puede bloquearlo.

Es importante que la familia esté atenta y considere este escenario.

En este caso, ante un alejamiento de las actividades sociales y la salida, promover un sentido de control puede ser importante.

Hablar con él, por ejemplo hacer una lista de conductas y situaciones que están dentro de su ámbito puede ser relevante, que siempre lleve consigo y evite preocuparse por todas las situaciones que no son de su responsabilidad.

Un lugar donde pueda enumerar todas las acciones que puede hacer para su protección: máscara, cada vez que toque el pasillo de las escaleras para desinfectarse las manos, evitar el buffet de la escuela cuando hay una fila larga, mantener la distancia de seguridad cuando conversación con colegas y amigos.

Todas estas acciones de protección personal están bajo su control, pueden influir directamente y disminuir la posibilidad de contagio.

Miedo social

Junto al miedo al contagio, también está el miedo social provocado por el período de encierro. Aunque recomendado, si el adolescente no mantuvo contacto social con amigos y compañeros a través de internet (fuera del horario de teleescuela), la dificultad para retomar la relación con sus compañeros puede ser un factor a considerar ya que algunos de los el vínculo que tenía con sus amigos puede haberse perdido.

En este contexto, es importante promover este acercamiento, aunque sin forzarlo.

Algunos padres son muy propensos a comentar sobre la reacción de sus hijos en función de sus propias necesidades. En este sentido, no seas demasiado ambicioso, refiriéndote ocasionalmente a estos contactos, promoviendo actividades extracurriculares pero siempre permitiendo el propio ritmo del adolescente, como una escalera, tanto en cuanto a intensidad como en cuanto a frecuencia.

La adolescencia, siendo una de las fases absolutamente cruciales para el sano desarrollo del ser humano, también requiere atención, comprensión y orientación en esta etapa tan importante de nuestra vida.

También es responsabilidad de todos comprender y apoyar a los jóvenes para que superen los miedos y temores que puedan haber sido causados ​​por esta pandemia.

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