Mindfulness en la educación: un enfoque más sereno

Mindfulness en la educación: un enfoque más sereno

Hay ocasiones en las que una pequeña rabieta, jugar con juguetes que tienen un ruido irritante, no detenerse de un lado a otro es suficiente para que los padres pierdan la paciencia con sus hijos. El mindfulness en la educación puede ser un aliado en estas y otras situaciones.

Cuando el comportamiento de los niños desencadena una reacción impulsiva por parte de los padres, puede comprometer la forma en que regulan sus emociones a lo largo de la vida.

Si bien la atención plena puede ayudarlo a pensar y actuar en lugar de reaccionar instantáneamente, puede que no parezca fácil de aplicar en la educación.

Hay varios conceptos y formas de paternidad y la atención plena es uno de ellos. Hay otros en los que los padres intentan privilegiar la amistad sobre el vínculo paterno, lo que puede tener consecuencias, como la manipulación por parte de los hijos. Hay otros que se centran en la existencia y aplicación de reglas, que en ocasiones son demasiado rígidas, que también pueden tener un impacto en la personalidad y el patrón de comportamiento del niño en jóvenes y adultos.

Mindfulness en la educación

Un estudio publicado en Sociedad de Investigación en Desarrollo Infantil en 2017, analizó cómo los padres interactúan con sus hijos y su impacto en los niños. Se observó que una postura más rígida y agresiva genera niños menos tolerantes a la presión en varios sectores de su vida, es decir, en la escuela, lo que puede resultar en un abandono escolar prematuro.

Otra investigación, publicada en la revista científica Psicología del desarrollo, encontró que cuando las estrategias conscientes se utilizan junto con «comportamientos de apoyo», tanto los padres como los niños son más felices.

Tipos de comportamiento de los padres

Las “conductas de apoyo” son aquellas en las que se practica la validación de los sentimientos de los niños y se explican las razones por las que los niños deben o no deben actuar de determinada manera, por ejemplo.

Por otro lado, el comportamiento parental más dictatorial, por así decirlo, incluye ignorar al niño, castigarlo con frecuencia, tener contacto físico violento, amenazar con castigarlo u otras consecuencias, interrumpirlo cuando habla, etc. Este tipo de conducta no da espacio para que los niños se expresen y manejen sus emociones, ya que los padres lo están haciendo por ellos.

Por tanto, conviene evitar las agresiones verbales y físicas, ya que estas actitudes solo traerán resultados negativos en la vida de los más pequeños y también en la vida de sus padres, la tan aclamada “culpa”. Puede que no sea fácil mantener la calma, pero al respirar y pensar antes de reaccionar y usar ciertos atención plena todo es posible. Será más beneficioso para todos, incluso para el buen ambiente en el hogar y para construir una mejor relación entre padres e hijos.

Estrategias para actuar consciente de

Mindfulness ayuda a lidiar, de una manera más reflexiva, con los desafíos que surgen en la vida, como cuando los niños se portan mal.

Las siguientes estrategias pueden ayudar a los padres a manejar sus emociones para asegurarse de que no reaccionen de forma exagerada, lo que perjudicará el crecimiento y desarrollo saludable de sus hijos:

La prioridad es mantener la calma cada día que pasa, pase lo que pase

Cuando no parezca posible, escucha música, piensa en algo que te guste, lo que sea que te dé ese estado de calma.

Concéntrese en su propio comportamiento

Las personas que constantemente intentan cambiar el comportamiento de los demás, incluidos sus hijos, nunca estarán satisfechas. Por tanto, el punto central es la reacción cuando esto sucede. Cuando te concentras y tratas de cambiar tu propio comportamiento, todo fluirá con mayor fluidez y lo que antes te molestaba incluso puede perder valor.

No «te tomes todo demasiado en serio»

De lo contrario, no podrá relajarse, por lo que es más difícil estar tranquilo. No convierta el comportamiento de sus hijos en un ataque para usted. La forma en que se comportan es la elección de los pequeños, pero la forma en que reaccionas es tuya.

Piensa antes de reaccionar

Tome decisiones después de pensar en lugar de dejarse llevar por las emociones que surgen en el momento. De esta manera, puede minimizar la ira y la frustración que se canalizan directamente hacia los niños.

Hacer una pausa

Cuando se dé cuenta de que la situación se está convirtiendo en una tierra no fértil, haga una pausa e inhale y exhale cinco veces. Puedes probar un truco: mira la mano y concéntrate en la respiración. De esta forma, se calmará y se concentrará en lo que realmente importa.

Hablar de lo que paso

Una vez que la situación se haya calmado, siéntese y hable con sus hijos. Descubra cómo se sintieron y por qué reaccionaron de esa manera. Hablar con calma de lo sucedido es contribuir para que, la próxima vez, tengan más sentido de lo que sienten y logren manejar sus sentimientos a través del reconocimiento y cambio de ellos (pero calma que no es inmediato – al fin y al cabo, es un proceso de aprendizaje y cambio de patrón y, como tal, lleva tiempo).

Tómate el tiempo para cuidarte

Todos los padres necesitan descansos. Establece un período de tiempo en el que tu única obligación es cuidarte.

Enfoques de la atención plena en la educación

Si es un día menos bueno y los más pequeños no están escuchando, pruebe diferentes enfoques, como el refuerzo positivo, las consecuencias lógicas, la privación de algunos privilegios (como los dispositivos electrónicos) y el estímulo para expresar emociones a través de palabras o dibujos.

Además de que toda la familia se vuelva más consciente de en reacción a ciertos eventos y en relación con ciertas personas, el atención plena puede ser una herramienta muy útil en educación. Es decir, en lugar de enviar a su hijo a la habitación, tome el tableta, pídales que pasen unos minutos a solas meditando y trabajando con las emociones, como la frustración, estrés, rabia … Para ello, basta con realizar algunos ejercicios de respiración o incluso una clase de yoga para niños.

1, 2, 3 … Inhala lentamente y exhala completamente … 1, 2, 3 … Inhala y exhala. Después de algunos ciclos de respiración, notará diferencias en el sistema nervioso. Estarás más tranquilo y con una mejor y diferente percepción de lo que sucede a tu alrededor.

Además, según la información de un artículo de Forbes, los castigos escolares tradicionales, como las suspensiones y expulsiones, no son formas efectivas de lidiar con el mal comportamiento. Por el contrario, son enfoques que generan resentimiento y dañan la relación entre los involucrados. Este no es solo el caso en la escuela, sino también en casa.

Una vez más, la máxima es la misma: detente, respira y actúa en lugar de reaccionar.

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