Mujeres embarazadas y bebés: que cuidados para los pies

Grávidas e bebés: que cuidados na saúde dos pés

El embarazo es una etapa muy importante en la vida de la mujer, no solo por la expectativa de la llegada de un nuevo familiar, sino también por el impacto que tiene el proceso de embarazo en el cuerpo femenino. Durante nueve meses, el cuerpo de una mujer embarazada sufre una serie de ajustes y modificaciones en la mecánica esquelética por lo que se debe tener especial cuidado.

En relación a los pies de la gestante, el crecimiento del útero (anteriorizado dentro de la cavidad abdominal) y el aumento de peso llevan a la desestabilización del centro gravitacional del cuerpo hacia arriba y hacia adelante, lo que puede acentuar la lordosis lumbar, lo que se traduce en una mayor presión. en los miembros inferiores, en concreto rodillas y pies, además de favorecer también la aparición de un pie plano (con abatimiento del arco) y cambios significativos en la marcha.

Además, durante el embarazo, algunas mujeres suelen sufrir de edema (hinchazón provocada por la retención de líquidos) en los tobillos, que puede provocar dolor en esta zona del pie.

Aunque algunos de estos cambios son inevitables, es posible tomar algunos cuidados preventivos, a saber: llevar calzado adecuado, que permita la correcta acomodación de la zona plantar del pie; beba mucha agua y coma con cuidado; o dé un descanso a sus pies levantándolos siempre que esté sentado o acostado.

¿Y el bebé? ¿Qué cuidados debemos tener?

Además de cuidar la salud y el bienestar de los pies de la madre, es importante estar atento a las extremidades inferiores de nuestros hijos desde el principio.

Los pies del bebé comienzan a desarrollarse a los ocho meses de gestación, y los primeros tres años de vida son los más importantes para establecer la forma básica de los pies. En cuanto a los cambios en los pies, estos pueden ser heredados, desarrollarse en la cuna debido a la posición en la que duerme el bebé, y pueden surgir durante el embarazo debido a la posición fetal en la que se encuentran las piernas.

Incluso si no identifica ningún signo que indique alguna anomalía en la formación de los pies de su hijo, es fundamental, durante la segunda infancia (edad preescolar) y la tercera infancia (edad escolar), realizar un diagnóstico y tratamiento adecuado para el crecimiento y maduración física del niño, con el objetivo de prevenir la evolución de problemas estructurales y biomecánicos, así como las secuelas en la edad adulta. Sin embargo, cabe señalar que la mayoría de los defectos «aparentes» de los pies durante el primer año son naturales y deberían normalizarse con el tiempo.

Para reducir el riesgo de uno de estos escenarios, es importante, además de estar alerta, adoptar algunas recomendaciones:

  • No obligue al niño a caminar sin estar realmente preparado para hacerlo;
  • Cuando esté lista, es importante fomentar esta práctica;
  • El corte de uñas debe realizarse cuando el niño duerme y debe estar derecho;
  • Preste especial atención al tipo de calzado y calcetines del niño, ya que un calzado inadecuado puede resultar en varios problemas, desde reacciones cutáneas hasta cambios estructurales, comprometiendo la forma y funcionalidad del pie;
  • Establecer una dieta variada, baja en grasas, sal y azúcares, para evitar la presión del exceso de peso en los pies del niño.

Dra. Fátima Carvalho, podóloga responsable del Centro Clínico de Pé de Amarante

Sobre Centro Clínico Pé de AmaranteEl Centro Clínico de Pé de Amarante, ubicado en la Unidad de Atención Integrada de Santa Casa da Misericórdia en este municipio, tiene la misión de brindar un excelente servicio en la prestación de cuidados podológicos que garanticen la salud y el bienestar del pie. Para obtener más información, comuníquese con: 255 410 090

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