Nuestro monstruo, lo oscuro.

Esta reflexión está dirigida a toda aquella madre que tras haber dado a luz, se encontró con su sombra y no supo qué hacer.

No llores más, deja que fluya.

Deja la sombra, acércate a la luz.

Olvida lo tóxico, lo que envenena.

Deja salir lo malo, deja entrar lo bueno.

Pues lo oscuro te lleva y te adentra en lo inhóspito y ahí está nuestro monstruo, el guardián de que nada malo ocurra, lo más cruel que podemos conocer.

No dejes que salga, no lo dejes en libertad. Acércate a él, abrázalo y empújalo a su cárcel, de ahí no debe salir a no ser que tú lo desees.

Si ves a tu monstruo más vale que lo conozcas de cerca, que le hables y le preguntes, que te hagas amiga de él. No te atrevas a desafiarlo de primera mano, pues él sabrá cómo llevarte a la oscuridad. Nacío en ésta y sólo conoce el dolor, sólo sabe hablar con otros monstruos.

Tú no. Tú conoces el amor y la compasión, la verdad y la felicidad. La conociste allí, en el momento que te encontraste con el amor de tu vida, cuando te viste por fin cara a cara con él tras nueve meses. Sabes lo que es la paciencia, la templanza, la seriedad, la seguridad, la pasión, la esperanza y la ilusión.

No temas, tu monstruo sólo intenta recordarte que también tienes otra opción, la opción de la maldad. Témele a los monstruos de los demás, pues estos sabrán cómo enfrentarse a tu monstruo y lo conocen de cerca. No tengas miedo, él huele tu miedo y saldrá en tu ayuda, pero antes deberás conocerlo.

Tu monstruo te ama. Depende de ti que salga en tu ayuda o en tu contra.

Busca la paz, quédate contigo misma, aprende a conocerte mejor y tu monstruo te temerá y los monstruos de los demás no se querrán ni acercar.

Esta reflexión está dirigida a toda aquella madre que tras haber dado a luz, se encontró con su sombra y no supo qué hacer. Está hecha para dar esperanza, para decirles que se puede, que una puede enfrentarse a su monstruo y a cualquier otro monstruo. Que nadie nos conoce mejor que nosotras mismas y que nadie puede hacernos más daño del que podríamos hacernos nosotras. Salgamos, volemos y dejemos atrás el veneno.

Escrito por Victoria Cárdenas Serrato

Si quieres contar la historia de tu monstruo sólo tienes que enviarnosla a maternidadverdadera@gmail.com y nosotros la publicaremos de forma anónima.

2 pensamientos sobre “Nuestro monstruo, lo oscuro.

  1. Me he reflejado desde lo mas hondo con el poema del monstruo que existe dentro de una madre, no se so sera porque influyen las mismas hormonas, o confluyan circunstancias similares, pero de cualquier modo, es bello el poema y ayuda a sentir y reflexionar, enhorabuena!

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