¿Por qué olvidamos los primeros años de vida?

Mulheres precisam de um ano para recuperar do parto

Los primeros años de vida. Aquellos que suelen ser más recordados por familiares mayores y casi olvidados por nosotros. Después de todo, ¿por qué nos olvidamos de los primeros años de vida?

La mayoría de la gente recuerda la primera infancia como algo bueno, extremadamente afectuoso y pacífico.

Sin embargo, a pesar de estas sensaciones, pocos recuerdan escenas y episodios de esta fase particular de su existencia.

Pero, ¿por qué sucede eso?

¿Por qué no recordamos los primeros años con más detalle, de la misma manera que recordamos los años siguientes?

Pues bien, la respuesta exacta a este fenómeno, que se conoce con el nombre de amnesia infantil, sin duda la daría una tesis doctoral en una de las universidades más respetadas del mundo.

Aún no existe un consenso general sobre los recuerdos de la infancia, ya que varias corrientes evocan distintas explicaciones del fenómeno.

Mientras que algunos autores refieren que los recuerdos nunca dejan de existir, siendo reprimidos al inconsciente (lo cual sigue siendo cierto, ya que muchas veces en los adultos recordamos episodios de la infancia), otros se refieren a un proceso de «poda» , similar a los árboles, en los que ciertas conexiones cerebrales se extinguen, dando espacio a otras nuevas, permitiendo así que el desarrollo sea más efectivo y focalizado.

En cualquier caso, de hecho, muchos de nosotros tenemos dificultades para recordar episodios anteriores a los 3 años.

Esto se debe en gran parte al proceso de desarrollo.

Edificios como el lenguaje o la percepción están sujetos a cambios a medida que se desarrollan, haciéndonos más efectivos como seres humanos.

Este desarrollo implica que la memorización de nuevos episodios se produce a expensas de los anteriores. Así, estos recuerdos son reemplazados, complementados y superpuestos por otros más recientes que contienen información más efectiva y relevante sobre una determinada acción o tarea.

Junto a este “mea culpa” del desarrollo, los recuerdos también experimentan cambios a medida que son evocados, ya sea por nosotros o por quienes nos rodean. Un ejemplo de este fenómeno son los familiares que nos inducen a ese mismo recuerdo:

Si un adulto afirma recordar cierta situación cuando tenía 1 año, no hay garantía de que este recuerdo fue reconstruido en su séptimo cumpleaños, cuando su abuelo dijo lo hermoso que estaba acostado mirando las estrellas que colgaban sobre la cuna . El individuo puede así afirmar que recuerda la imagen de la cuna y todos los detalles, habiendo olvidado el momento en que el abuelo le contó el episodio.

Situaciones como esta son comunes y contribuyen a la discusión de un tema tan interesante como este que tanto nos dice, ya que todos pasamos por él.

Personalmente creo que este fenómeno de la amnesia infantil tiene un papel importante en el desarrollo, ya que es muy importante recordar cómo es olvidar.

El olvido a veces nos protege de revivir momentos que pueden condicionar el presente, de la misma forma que abre espacio para nuevos recuerdos en nuestro “disco duro”.

Entonces, sean recordados, olvidados, revividos o reconstruidos, lo importante es que la infancia se recuerde con cariño, que por la frágil condición del niño que se convertirá en adulto, es un recuerdo más que merecido.

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