Seis frases para ayudar al desarrollo emocional de su hijo

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La competencia emocional tiene tres componentes: comprensión, expresión y regulación. Y estas son todas las cosas que los padres pueden ayudar a que sus hijos dominen. Una forma en que los niños pueden aprender sobre las emociones es hablando de ellas con sus padres. Así que aquí hay seis frases que podrían ayudar con el desarrollo emocional de su hijo.

Está bien sentir lo que sientes

Los niños y adolescentes se preocupan por no ser “normales”, un sentimiento que surge de la necesidad de encajar. Para empezar, la mayoría de los niños pequeños quieren encajar con su familia. Luego, a medida que crecen, la necesidad de encajar con sus compañeros se hace más fuerte.

Al decirles que está bien sentir lo que sea que estén sintiendo, estamos normalizando sus emociones. Les decimos que no hay nada “raro” en ellos y que encajan perfectamente.

Cómo te sientes ahora mismo no durará para siempre

Las emociones no son permanentes y los niños deben comprender que los sentimientos tienen un principio y un final. Es importante destacar que los niños también deben aprender que no solo pasará una emoción, sino que, hasta que eso suceda, su intensidad disminuirá.

Al comprender esto, los niños podrán afrontar mejor sus emociones. Esto es especialmente importante en el caso de las emociones negativas, cuando la sensación de no poder lidiar con ellas puede derivar en un comportamiento dañino.

No dejes que tus sentimientos te controlen

Aunque no podemos controlar totalmente nuestras emociones, podemos influir en gran medida en qué emociones tenemos, cuándo las experimentamos y cómo las expresamos. Esto se llama regulación emocional y se logra mejor cambiando la forma en que pensamos acerca de nuestros sentimientos.

Esto es posible porque las situaciones a las que nos enfrentamos no provocan automáticamente emociones específicas. En cambio, las emociones que sentimos dependen de nuestra evaluación de esas situaciones. Por ejemplo, un adolescente que solicita una entrevista de trabajo de verano puede ver la experiencia como una experiencia de aprobar / reprobar o como una oportunidad para aprender. Es la evaluación de la experiencia, algo que podemos controlar, lo que influirá en la forma en que nos sentimos al respecto.

Pongamos un nombre a tu sentimiento

Los niños no siempre pueden nombrar los sentimientos que experimentan. Pero es importante que ayudemos a los niños a etiquetar sus emociones porque al hacerlo tienden a sentirse mejor. Los estudios que analizan la actividad cerebral adulta muestran que al nombrar los sentimientos de ira y tristeza, la amígdala (la parte del cerebro que se ocupa de las emociones) se vuelve menos activa. Esto a su vez reduce la intensidad de nuestras respuestas emocionales y nos hace sentir mejor.

¿Por qué te comportas de esta manera? Pensemos en como te sientes

Nuestros comportamientos se derivan de nuestras emociones, por lo que los niños deben comprender el vínculo entre los dos. Al lograr esta comprensión, los niños pueden predecir y regular mejor sus propios comportamientos y los comportamientos de quienes los rodean.

Por ejemplo, si un niño sabe que cuando está enojado con su hermano generalmente lo golpea. La próxima vez que esto suceda, estará mejor equipado para regularse a sí mismo y no atacar.

No importa lo que sientas, estoy aquí para ti

Esto es quizás lo más importante que podemos decirles a nuestros hijos para ayudarlos a desarrollar su competencia emocional. Los niños experimentan muchas emociones diferentes y algunas de ellas van acompañadas de culpa o vergüenza.

Si, por ejemplo, un adolescente se enamora de la novia de su mejor amigo, puede sentirse avergonzado o culpable. Al decirle que no importa lo que sienta que estamos allí para él, se sentirá lo suficientemente seguro como para hablar sobre esas emociones, lo que a su vez lo ayudará a procesarlas de manera efectiva, contribuyendo a su salud mental en general.

En términos generales, cualquier cosa que ayude a los padres y a sus hijos a hablar sobre las emociones es un paso positivo. Cuanto más hablemos con los jóvenes sobre los sentimientos, más desarrollarán su competencia emocional. Al hacer esto, también les estaremos diciendo a nuestros hijos que los valoramos, que estamos interesados ​​en ellos y que los amamos. Estos son los mejores mensajes que podemos darles a nuestros hijos, y los que los harán sentir fuertes.La conversación

Este artículo se vuelve a publicar de The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lea el artículo original.

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