Sobre mí

Debemos reivindicar una maternidad verdadera, en la que podamos ejercer como madres de manera auténtica y sin complejo.

Me llamo Victoria y soy madre, madre de un niño que cambió mi vida hace ya casi medio año y la cambió para pintar el mundo de colores y felicidad.

Nací en 1993 en un pueblo sevillano de la Sierra Sur, Osuna. He estudiado Filosofía y me encanta aprender cosas nuevas pero, mi afición es la escritura y el diseño. Actualmente me dedico a esto, sobre todo a escribir.

En esta web hablaremos de todo lo relacionado con la maternidad pero sobre todo en tono reflexivo y reivindicativo. Debemos reivindicar una maternidad verdadera, en la que podamos ejercer como madres de manera auténtica y sin complejo.

Pero antes, os cuento un poco sobre mí.

La afición por la escritura es algo que creo llevar en la sangre. Mi madre desde muy pequeña me fue enseñando este arte y despertó en mí, no sólo el interés por la escritura; también, por supuesto, el interés por la lectura y las letras. También fue, aquí, cuando surgió mi curiosidad por la filosofía y el pensamiento. Recuerdo mirar y curiosear en la gran biblioteca que ha tenido siempre mi madre en casa, y escuchar las poesías que escribía y me leía ella.

Al igual que la escritura apareció muy temprano en mi vida, recuerdo que lo primero que investigué sobre filosofía fue sobre Rousseau, un autor que hoy día no me interesa nada pero que causó en mí esa primera cercanía con el mundo del pensamiento.

Mi carrera de filosofía comenzó algo más tarde de lo que hubiese querido. Me inicié en estudios de Artes y, a pesar de seguir gustándome y a veces dedicarme a ello, me di cuenta de que no quería hacer la carrera de Bellas Artes sino la de Filosofía. Y sí, sería ésta la que me llevaría a afianzar mi pasión por escribir y leer. Es más, gracias a la filosofía y a todo lo que tengo que leer y estudiar se abrió un mundo nuevo para mí. Nunca pensé que había tantísimo dentro de la filosofía y eso me encantó, pues siempre fui muy curiosa y eso de poder saber de todo un poquito me cautivó. Puede decirse que la filosofía ofrece una cierta libertad para que elijas, dentro de ella, lo que más te apasiona. Si tuviera que elegir me quedaría con la crítica, con la historia y con la fenomenología. Pero como nadie me ha dicho que tenga que elegir, me quedo con la filosofía al completo. Eso sí, mi vertiente es la existencialista. Si tengo que encasillarme en algo, soy existencialista. Pero os digo, no me gusta encasillarme en nada. Mis escritos mantienen mi esencia: ese toque filosófico del que no puedo desprenderme. Escriba lo que escriba siempre estará conmigo. Es lo que quiero y así voy a seguir haciéndolo. Pero no me pongo límites. Me gusta escribir de todo. Esto es algo que creo haber aprendido de mi padre, un hombre con mucho carisma capaz de dedicarle tiempo a cualquier idea que sea buena. Creo que de él he aprendido la constancia y la firmeza en conseguir algo.

Con mi embarazo me dije que quería ser una madre «moderna» que se encarga de su hijo y que quiere trabajar y disfrutar de él al mismo tiempo. Entonces me propuse lanzar algo de lo que tenía escrito para probar suerte y ver si funciona esto de trabajar para una misma. La recopilación de reflexiones que tiene “Miel Cruda” es una parte de mi que fui construyendo durante mucho tiempo, no fue cosa de un día para otro. Pero me dije que todas esas reflexiones tenían que servirle a mis lectores como forma de conocerse más a sí mismos. Y, así fue. Construí un texto basándome en mi forma de ver el mundo, desde una perspectiva existencialista para ayudar a los demás a leer algo reflexivo y que les «autoayude» a enfocar la vida desde una visión diferente y acogedora, fuera de la cruel rutina social que, al menos yo, percibo en el mundo. Creo que es mejor que leáis “Miel Cruda”, porque a pesar de ser un libro bastante corto creo que viene bien explicado ese enfoque del que os hablo aquí. “Miel Cruda” define a la existencia como tal. Se adentra en la sorpresa de un nuevo día. De lo que puede o no puede ser. De lo que quizás fue o no dejó de ser. Miel Cruda refleja mucho de lo que yo soy, quizás más de lo que hubiese querido. Es filosofía para todos y no sólo para eruditos. Es mi primer libro y, por ello, algo muy especial. Algo muy cercano a mí y a cualquiera que lea sus páginas. Estaría contando mucho más tiempo detalles de “Miel Cruda” pero prefiero que los descubráis por vosotros mismos. Nunca me gustaron los «spoilers», como se dice ahora.

«Carne de mi carne, verdades sobre la maternidad y dificultades con el entorno» es mi segundo libro y es un ensayo que reivindica la maternidad y el papel de la mujer como madre. En él se afianza la igualdad de la mujer y del hombre. Exigiendo que la mujer sea escuchada y tenga libertad de desarrollar su maternidad al modo más verdadero y libre que pueda expresarse. En cierta manera es un poco de feminismo, pero feminismo del original, del que nació por la reivindicación de los derechos de la mujer y no el pseudofeminismo que recorre nuestras calles hoy día. “Carne de mi carne” acerca a la mujer y a su hijo a un punto íntimo y común, la apoya en las dificultades más presentes de la sociedad y nos habla de temas o procesos tan presentes en la maternidad como son el embarazo, el parto, el dolor o la lactancia. Si leéis “Carne de mi carne”, no leeréis un manual de cómo ser madre. No puedo desvincularme de mi esencia filosófica, con la que también he impregnado “Carne de mi carne”, tanto como “Miel Cruda”. Es un ensayo crítico que reivindica el vinculo de la madre con su bebé y que desecha los mitos y la incomprensión hacia la mujer en los momentos más difíciles de su vida. “Carne de mi carne” es un titulo existencialista, tanto como “Miel Cruda”, pero a pesar de ser temas diferentes mantienen mis rasgos propios de escritura y de pensamiento.

Tengo en mente sacar próximamente la continuación de estos primeros libros, tanto de “Miel Cruda” como de “Carne de mi carne”. Espero poder avisaros pronto de esta noticia. Pero mientras me centraré en esta web, donde leeréis articulos interesantes de reflexiones y algunas cositas más.

Para leer “Carne de mi carne” no hace falta ser madre. Basta con querer ser un apoyo fundamental para cualquier mujer que lo sea. El verdadero feminismo no lo hacen las mujeres en solitario, lo hacen los hombres feministas y con ganas de cambiar la visión del mundo. Si un padre quiere entender lo que pasa su mujer al parir, ayudarla o comprenderla tras ser madre estaría muy bien que leyese “Carne de mi carne”. Lo mismo puedo decir de las familias de esas mujeres recién paridas que llegan atormentando y opinando sobre todo y no escuchan las necesidades de esa mujer. Léanlo. Seguro que cambia la percepción de lo que creíais que era. No existe nada más personal que tener un hijo y es por eso que nadie puede ejercer de madre o padre por ti. Una tiene que tener la oportunidad de desarrollar su maternidad de manera libre y sincera. Este segundo libro decidí escribirlo tras dar a luz a mi hijo. Ser madre te cambia la vida y tu forma de ver, entender y relacionarte con el mundo. Te lo cambia todo.

Lo que más me ha aportado comenzar a escribir de manera pública es conocer cosas que antes no conocía. Una cosa muy interesante es el tema de Internet, redes sociales, blogs, etc. Así, tras varias vacilaciones, decidí crear maternidad verdadera, en tono reflexivo y crítico y con partes de toda aquella mujer que quiera dejarme su historia.

Mi lista de autores favoritos: Sartre, Ortega y Gasset, Kierkegaard, Albert Campus, Derridá y, que no falte, Miguel de Cervantes. Autoras: Gloria Fuertes y, algo friki pero no lo puedo evitar, me encanta J.K. Rowling y su imaginación. Mis libros favoritos son: “La náusea”, “El pecado del mundo” y “El guardián entre el centeno”. Tengo muchos libros y el día de mañana me gustaría tener una biblioteca más grande.

Si os fijáis, casi todo mi estilo es existencialista y reivindicativo. Por eso, maternidad verdadera no pretende darte consejos médicos ni consejos de psicología pura.

En maternidad verdadera intentaré mostraros el mundo de la maternidad y ustedes mismas decidiréis si es así o no. Lo que una puede ver de una forma, la otra lo puede tomar de otra. No me gustan los totalitarismos ni las dictaduras, soy muy libertaria y muy liberal; así que, si alguna persona decide una cosa para sí misma, yo no seré quien la juzgue.

Mi lema es:

«La maternidad que es con amor, es maternidad verdadera»

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