Tortícolis congénita: causa, diagnóstico y tratamiento

Tortícolis es un término que se refiere a la posición inclinada y / o rotada del cuello. Es un hallazgo frecuente en los niños y puede ser congénito o adquirido (adquirido después del nacimiento). En este artículo abordaremos la situación más frecuente, que es la tortícolis congénita.

¿Qué es la tortícolis congénita?

La tortícolis congénita es algo que se desarrolla incluso antes del parto y se puede diagnosticar en las primeras semanas después del parto. A veces, y si es así, puede ser discreto y diagnosticarse más tarde.

La tortícolis congénita se diagnostica con mayor frecuencia entre la segunda y la cuarta semana después del parto. Se caracteriza por una inclinación cervical lateral hacia el lado afectado (con la oreja de ese lado más cerca del hombro), con rotación de la cabeza hacia el otro lado (mentón apuntando hacia el hombro opuesto).

¿Existe más de un tipo de tortícolis congénita?

Hay tortícolis congénita muscular y no muscular, representando el músculo el 80% de los casos. Esto ocurre al acortar el músculo esternocleidomastoideo de un lado, por lo que se denomina tortícolis muscular congénita.

Hay tres tipos de tortícolis muscular congénita:

  • Tipo I (50%): tortícolis con una masa en el músculo esternocleidomastoideo, también llamada colisión de fibromatosis. La masa puede ser el primer signo de rigidez en el cuello entre la 1ª y la 8ª semana de edad. Por lo general, la masa se resuelve espontáneamente entre los 2 y 6 meses.
  • Tipo II (30%): tortícolis muscular en sí, en la que hay un engrosamiento del músculo esternocleidomastoideo con movilidad limitada.
  • Tipo III (20%) – Tortícolis postural, en la que no hay cambios musculares, sino simplemente una tendencia del niño a poner la cabeza en esa posición.

Hay algunas afecciones que pueden asociarse con la tortícolis muscular congénita:

  • Asimetría craneofacial y plagicefalia: hasta el 90% de los bebés con tortícolis muscular congénita pueden tener algún grado de asimetría facial o plagicefalia posicional.
  • Displasia de cadera.
  • Deformidades del pie.
  • Parálisis del plexo braquial: los niños con parálisis del plexo pueden tener una tortícolis muscular congénita asociada.

¿Qué causa la tortícolis congénita?

No existe una causa específica. Se cree que la posición de la cabeza dentro del útero y la lesión del músculo pueden contribuir a su aparición.

Existen algunos factores de riesgo:

¿Cómo se hizo el diagnóstico?

El diagnóstico debe realizarlo su médico mediante la historia clínica y el examen físico.

La sospecha puede surgir cuando un niño tiene una posición o postura preferida de la cabeza, cuando la movilidad del cuello está disminuida, cuando se nota una asimetría facial y / o cuando hay una masa en el cuello (en el músculo esternocleidomastoideo).

El médico puede optar por realizar una ecografía del cuello para evaluar el músculo esternocleidomastoideo. En este caso, se evalúa el grosor del músculo, que puede tener importancia diagnóstica pero también pronóstica. Cuanto mayor sea el engrosamiento del músculo, más tiempo se puede tardar en resolver la rigidez del cuello.

En determinadas situaciones clínicas, puede ser necesario realizar radiografías de la columna para descartar una deformidad vertebral.

Es importante diferenciar la tortícolis muscular congénita de otras afecciones que causan una presentación clínica similar. La tortícolis no muscular puede tener muchas causas, como deformidades óseas, cambios neurológicos y traumáticos, inflamación / infección, trastornos oculares o auditivos, entre otros.

Cuando la presentación se produce después de los 6 meses, también es necesario aclarar el diagnóstico.

¿Existe tratamiento para la tortícolis congénita?

Algunos casos se resuelven espontáneamente, pero la mayoría requerirá un tratamiento específico.

El objetivo del tratamiento es mejorar la función, la postura y la alineación del cuello uterino, así como el rango de movimiento del cuello uterino, normalizándolo.

El tratamiento de fisioterapia dirigido es el más adecuado, previa evaluación por parte de un médico especialista en la zona.

Además del tratamiento psiquiátrico, debes adoptar una serie de cuidados en casa para optimizar el tratamiento:

  • Coloque a su hijo de modo que gire la barbilla hacia el hombro del lado afectado durante la lactancia. Por ejemplo, si tiene una tortícolis que involucra el músculo de la izquierda, coloque al bebé en su brazo derecho de modo que su cabeza se incline hacia la derecha y su barbilla apunte hacia la izquierda.
  • Es importante colocar a su hijo boca abajo cuando esté despierto y con un adulto para supervisarlo. Esta posición ayuda a estirar el músculo afectado y a fortalecer los músculos del cuello.
  • Coloque al bebé en la cuna para que tenga que girar la barbilla hacia el lado afectado. Es decir: si el tortícolis toma la inclinación hacia la izquierda y gira el mentón hacia la derecha, entonces debe recostarse sobre la cuna, boca arriba, con los estímulos (luz, juguetes, zona de cruce de personas) en el lado izquierdo, de modo que gira el cuello en esa dirección.
  • Ofrézcale juguetes en el costado del cuello rígido.
  • Disminuya el tiempo que su bebé pasa en el moño.

Todas estas medidas facilitarán el movimiento activo y el estiramiento del músculo afectado.

¿Cómo evoluciona la rigidez congénita del cuello?

Con fisioterapia y atención domiciliaria, la mayoría se resolverá en 4-5 meses.

Si continúa después de 6 meses, es posible que su médico quiera investigar otras causas de tortícolis, como cambios en la columna cervical, oftalmología, cambios óseos en el cráneo o neurología.

En caso de que la tortícolis muscular congénita no se resuelva en 12 meses y el bebé tenga movilidad limitada o asimetría facial / plagicefalia, puede haber una indicación quirúrgica.

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